Esta pandemia del Covid-19 ha generado grandes problemas -inesperados para todos-, con consecuencias que son y serán materia de estudio y análisis. Algunos ya se sienten, como la crisis económica y el desempleo, pero otros sólo se verán reflejados más adelante, como los problemas mentales y las crisis familiares.

El distanciamiento social por precaución al contagio, trajo como consecuencia el aislamiento y en algunos casos, la soledad. Estas problemáticas han sido ilustradas en las portadas de algunas revistas internacionales y son nuestros temas de hoy. Les recordamos que pueden verlas ampliadas sólo haciendo clic sobre ellas.

Distanciamiento social

Una de las primeras medidas que por consejo médico y científico tomaron los gobiernos, fue el aislamiento social, que no es otra cosa que estar guardado cada uno en su casita. Entre menos contacto social, menos posibilidad de contagio. Quedaron prohibidos los saludos de beso, los abrazos y por supuesto, esto trajo la desconfianza en el otro, pues todos somos posibles portadores del peligroso virus.

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La cuarentena, con salidas limitadas (sólo el perro podía salir todos los días) y con todos los protocolos de seguridad sanitaria, fue la constante en los primeros meses. Salida de a uno por familia; largas colas con dos metros de distancia entre uno y otro en los supermercados y bancos, han sido el pan de cada día. La única posibilidad de socialización, a distancia, ha sido desde los balcones, en donde han sucedido conciertos, recitales y manifestaciones solidarias, como en España, Italia, Francia y algunos países latinoamericanos, en los que se hicieron frecuentes los aplausos al personal médico. Las revistas pusieron en evidencia estos comportamientos a través de coloridas ilustraciones de esos balcones.

The New Yorker (USA) lo graficó nocturno, con edificios oscuros y ventanas iluminadas, con siluetas humanas en ellas, contrastante. La revista mexicana Chilango muestra la impotencia del encierro, mientras que Panorama, también mexicana, lo concibe alegre y compartido. Compra Maestra y Dinero y Derechos (España), revistas que defienden los derechos de los consumidores y que son de la misma casa editorial, se unen y forman una interesante portada doble, de vida en el vecindario; Wysokie Obcasy (Polonia) los visualiza con imágenes cotidianas en las ventanas pero en tonos azules. La revista Open (India) tiene una imagen de balcones similar al New Yorker, con fondos amarillos y grises, y enfatiza la situación con una mascarilla sobre la O de su logo. L’Obs (Francia) por su parte, copia un fotograma de «La Ventana Indiscreta» de Hitchcock; y la Revista científica conCiencias (España) resalta el confinamiento a través de un gran portón cerrado.

La única revista que registra el distanciamiento social en la calle es la inglesa The GuardianWeekly, en una «desolada» portada en la que hace una toma desde lo alto, mostrando a las personas retiradas entre sí y del tamaño de hormigas y con un título también pequeño, para evidenciarlo. Este mismo principio de distanciamiento lo manejan tanto Barron’s como Chicago tipográficamente, una con un concepto económico y la otra con un panorama noticioso.

GoodWeekend (Australia) nos trae el desagrado del vecindario, provocado por las redes sociales y graficado con símbolos que indican su malestar. Fortune tiene dos portadas: en una maneja el distanciamiento social y económico, y en la otra, pone al mundo en una bolsa, registrando de esta manera el aislamiento y la parálisis mundial.

La versión española de la revista Arquitectural Digest, resalta la importancia de la casa como refugio; entretanto, GoodWeekend los concibe en descanso, lo mismo que la francesa L’Express y la alemana Z, que a su vez se queja del encierro y reclama vacaciones (pronto les llega el verano). Focus (Alemania) propone otras actividades en el encierro, como la posibilidad de ejercitarse.

Adweek (USA) tiene un mensaje positivo: «Estamos juntos en esta», y nos muestra una videoreunión en Zoom, aunque parece un contrasentido. Vanity Fair (Italia) nos trae una versión de la creación de Miguel Ángel, con una niña en un vecindario expectante. La revista Elle espera que pronto volvamos a la calidez de los abrazos, a través de dos figuras recortadas, resueltas en colores planos, muy pop, aunque con colores apagados. La nueva revista colombiana Alternativa trae una bonita cubierta que refleja el aislamiento, pero con la esperanza de juntarnos de nuevo. Finalmente, Beijing Review nos muestra en esta bella portada, la experiencia china de recuperación, al priorizar a la gente.

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Aislamiento y soledad

Una de las dificultades para algunas personas en medio de esta cuarentena (que se ha ido extendiendo más de lo que inicialmente se había pensado), es la soledad. Aquí encontramos gente de todas las edades, que no convive con su familia por diversas razones: porque son de otro pueblo o ciudad, son extranjeros o simplemente eligieron vivir solos. También hay otros a los que por su condición, les tocó hacerlo, hablamos de enfermos y adultos mayores que no tienen familiares cercanos pendientes de ellos. En cada caso, al no poder compartir con sus seres queridos o amigos cercanos, después de un largo tiempo de encierro, se les hace difícil soportarlo y, en muchos casos, entran en estados depresivos. Estas dificultades tendrán que ser tenidas en cuenta como un problema de salud pública, por ser una consecuencia de esta crisis sanitaria.

Este espinoso tema ha sido tratado por algunas revistas especializadas y por otras que reconocen su problemática social ahora y a futuro. Una de ellas es la revista The Humanist (USA) que busca que el aislamiento no se convierta en soledad y propone algunas salidas filosóficas, en una bella ilustración de alguien en un paisaje, dentro de una burbuja, acompañada de un árbol. The New Yorker (USA) plantea el renacimiento en medio del aislamiento, como una metáfora, en una conmovedora imagen de un pájarito haciendo su nido en un semáforo y alguien solitario en una ventana como espectador. L’Espresso (Italia) se enfoca en el aislamiento (muro) que impide participar en los rituales religiosos de la semana santa; de hecho, el papa tuvo que hacer las ceremonias en una desolada plaza de San Pedro, en Roma. Time (USA), L’Express (Francia), Proceso (México) y L’e Vif (Bélgica) muestran en cambio, la angustia de la soledad.

Una nueva portada de The New Yorker, nos deja ver el agobio y la soledad de los médicos,enfermeras y personal sanitario representados en esta imagen de descanso, luego de una de sus largas y duras jornadas. Recordemos que, aunque alabados, muchos han tenido que vivir separados de sus familias y también han sido víctimas de rechazo social. Los niños también han sido afectados por las restricciones de movilidad que no siempre son bien entendidas pero que asumen con resignación, así lo ve Le Monde (Francia) que muestra la impotencia de un niño en una ventana, haciéndole una pregunta a su madre: ¿A dónde vamos a ir hoy? La revista británica The Spectator (UK versión USA) hace evidente la soledad comunitaria, «Juntos, solos», mostrada a través de un edificio de apartamentos en el que en todas las ventanas hay alguien solitario, con expresión de tristeza y resignación.

New Scientist (UK) se pregunta «por qué unos se enferman y otros no», relacionada con el aislamiento y cuya respuesta, suponemos, tendrá que ver con la teoría de la relatividad de Einstein: depende. Vogue (Portugal) por su parte, en una interesante portada, pone el confinamiento «en espera», con una modelo cruzada de brazos e iluminados los ojos, sobre un fondo oscuro (¿cárcel?). Dos curiosas portadas han salido en blanco* mostrándonos ese vacío desesperante, son Glamour (México) y Vogue (italia). Otra Vogue pero de España, añora los seres queridos a la distancia. Para cerrar, escogimos la portada de Biancoscuro (Italia), revista de arte que recuerda una de la obras más conocidas del controvertido artista conceptual italiano Vincenzo Agnetti, y que se ajusta perfectamente a esta situación: «Cuando me miré, ya no estaba». Sensación de ausencia.

*Respecto al sentido de las carátulas en blanco: en Vogue dijeron que era un homenaje a los médicos pero los críticos no quedaron convencidos y la achacaron al estado creativo de los editores. La de Glamour tiene otro sentido y es la situación de incertidumbre y la entregaron a seis ilustradoras que hicieron sendas versiones que mostraremos en otro momento. Nosotros le dimos la interpretación que aparece en el texto.

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