Sentirse atractiva o «bonita» (un término indefinido) hace parte de la genética de cualquier mujer. Estar siempre «bien puesta» o «arreglada», estar a la moda, peinarse, hacerse las uñas, pintarse los ojos, verse diferente, es parte del sentir femenino. Ese deseo de reconocimiento y de «sentirse bonita» es aún más fuerte en la adolescencia pero realmente esta presente en todas las etapas de su vida. Esto ha sido potenciado por la cultura machista que exalta la belleza física por encima de cualquier otra cualidad.

Las mujeres históricamente han sido vistas como objetos para mostrar. Pero superada esa mirada objetual, que el feminismo siempre combatió (aún sigue la pelea), lo cierto es que las mujeres bellas físicamente han tenido siempre mayores ventajas. Las que se consideran «feas» o poco agraciadas, luchan por verse y sentirse más atractivas y bellas, más allá de su propia inteligencia. Es quizá por esto que ahora ellas mismas han ido propiciando y cambiando ese paradigma.

¿Bellas o atractivas?

Los prejuicios sobre el el tamaño, el peso, las curvas, el color de piel, el cabello, la edad y ni qué decir de las arrugas (ver «Qué es el edadismo»), así como los referentes mediáticos, hacen que el ser «atractivas» sea todo un reto. Y la moda se nutre de ello. Ser vanidosa, vestir las prendas del momento, usar afeites y maquillaje para destacar facciones, incluso elementos externos como joyas, sombreros o gafas, hacen parte del arsenal para cumplir el propósito de verse y sentirse atractiva. Ni qué decir de las cirugías plásticas.

Pero, ¿Qué sucede después de los cuarenta o cincuenta? Que ese interés generalmente disminuye por diferentes razones, incluida la autoexclusión. ¿Porqué pensar que las arrugas y el pelo gris no son atractivos? ¿Porqué pensar que la madurez, la experiencia y la sabiduría no son atractivas?¿No lo considera necesario? ¿No cree que puede tener otra relación? ¿Porqué dejar de sentirse sexy? ¿Cree que ha disminuido su deseo sexual (o será que no tiene con quién)? Estas y otra docena de preguntas similares hacen parte de la reflexión que deben hacerse todas las mujeres sobre el sentirse atractivo en cualquier edad.

La belleza destaca. Sin embargo, ¿es necesario ser «bonita» para ser considerada atractiva? O se puede ser atractiva a pesar de ser gordita o flaca, negra o trigueña, tener el pelo rubio o negro, liso o rizado, tener ojos rasgados o verdes, 90-60-90 o 110-70-80, estar a la moda o vestir «a su aire», o de tener algún defecto visible? ¿De qué depende?

Suzanne Hayes es escritora de salud y tiene dudas ella misma sobre su atractivo, y por eso se apoya en otras mujeres para poder entender lo que le sucede. Ella tiene tres hijos, es separada, mayor de 50 años y considera que su cuerpo no es suficientemente atractivo para iniciar una relación. Refrescante y revelador texto que ayuda a despejar dudas (?).

Quintopiso

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En qué momento las mujeres se sienten sexys

Me miro en el espejo y esto es lo que pienso

Por Suzanne Hayes*

Miro el reflejo desconocido en el espejo y pienso: «Mi mejor momento ha pasado. En cuanto a la apariencia, no hay vuelta atrás. Noto cosas como la piel flácida y arrugada alrededor de las rodillas, las manchas de la edad en la cara y las venas que sobresalen de las manos. Como mujer soltera que espera ser algún día una mujer con pareja, me pregunto cómo afectará mi cuerpo envejecido a mi atractivo sexual. ¿Me encontrarán los hombres atractiva a medida que envejezca? ¿Me encuentro (o me encontraré) atractiva con la edad?

¿Podré sentirme cómoda en mi propia piel (arrugada) y sentirme dueña de mi cuerpo y de sus cambios como prueba de sabiduría y experiencia? Justo cuando empiezo a pensar que la respuesta es, tristemente, no, también me pregunto si esto no es sólo una cosa relacionada con la madurez. En otras palabras, ¿alguna vez me he sentido realmente sexy?

Cuando pienso en mi supuesto mejor momento, algunas cosas eran diferentes. Tenía dinero para comprarme ropa nueva, un cajón lleno de lencería de Victoria’s Secret, las uñas bien cuidadas y el pelo, que siempre estaba perfectamente iluminado y recogido. Tenía una buena apariencia, pero aún así, de alguna manera, no me sentía sexy ni cómoda en mi piel. Estaba atrapada en un mundo de celos y comparaciones, comparándome constantemente a mí misma y a mi aspecto con cualquier otra mujer en un radio de 50 kilómetros. No amaba mi exterior y, desde luego, no amaba mi interior. Me sentía perdida, llena de envidia y débil de mente, cuerpo y espíritu.   

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Ahora me siento perdida de nuevo. ¿Qué significa sentirse sexy como mujer? ¿Es sinónimo de sentirse cómoda en su propia piel? Solía pensar que sentirse sexy significaba sentirse deseada por el sexo opuesto. Ya no me lo creo. Solía pensar que significaba sentirse guapa, pero tampoco me lo acabo de creer. Para aumentar la confusión, algo en lo más profundo de mi psique me dice que no debería discutir o considerar la sensualidad, y que no es algo que las madres (o los católicos) abracen o busquen o necesiten o conquisten. Es, más bien, algo que debemos evitar y meter bajo la alfombra, incluso bajo llave. Pero yo quiero la llave, así que como parte de mi búsqueda personal para conquistar mi propia incomodidad con la «sensualidad», decidí pedir la ayuda de otras mujeres.  

 

Les pregunté: «¿Qué te hace sentir sexy?». Esto es lo que aprendí.  

Lo sexy es la expresión de uno mismo

«Me siento más segura y sexy cuando hago ejercicio de forma constante. Ni siquiera tiene que ser un entrenamiento duro; puede ser simplemente varios días seguidos haciendo simples rutinas de yoga en casa. También me siento más sexy cuando me pongo un color potente y brillante. La moda es realmente un elemento de salud mental. La forma de llevar las cosas -así como los colores- refleja realmente cómo nos comportamos por fuera». – Melissa, 33 años, Minnesota

«Lo mío es oler bien. Llevo una fragancia diferente cada día. Todos los días recibo cumplidos [sobre mi aroma] de hombres y mujeres por igual y [me] hace sentir sexy, segura, fuerte. Y cuando te sientes sexy, segura y fuerte sientes que no hay nada que no puedas hacer». – Carol, 70 años, Georgia

Lo sexy es un estado de ánimo 

«Sentirse sexy es un estado de ánimo. Hay muchos factores que contribuyen a conseguir ese estado de ánimo, pero el más importante es tener buena energía y sentirse bien con uno mismo, estar contento con lo que uno es. A las mujeres se nos vende la historia de que la sensualidad consiste en tener una edad o una talla determinada, pero yo no me lo creo. La sensualidad viene de dentro. Sí, un buen comentario de mi marido ayuda, pero no sería suficiente para mantener la sensación de que ¡SOY sexy! Sé que soy sexy porque mi cuerpo es fuerte. Sé que soy sexy porque soy sabia. Sé que soy sexy porque me he forjado en el fuego de las pruebas de la vida. Sé que soy sexy porque tengo confianza en mí misma». – Melissa, 47 años, Illinois  

Sexy es ser tú sin complejos 

«En mis 51 años me he sentido tanto sexy como repugnante, y no tiene nada que ver con mi talla, mi peso, mi ropa o mi situación sentimental. Sentirme sexy proviene de mi conexión con mi poder: mi poder para moverme de una manera que me resulte cómoda, mi poder para controlar mis pensamientos en lugar de que ellos me controlen a mí, y mi poder para mantenerme en mi verdad y dar voz a lo que soy y a lo que quiero. Sentirme sexy significa que soy dueña de mí misma y de mi valor, y que no importa lo que ocurra a mi alrededor, soy capaz de manejarlo todo.» – Lora, 51 años, Colorado  

«Lo sexy no es un sentimiento ni algo que haya que conseguir; es mi esencia, mi confianza, mi aura femenina divina. Me pongo lencería en casa y rindo culto a mi cuerpo mediante el baile, los masajes con aceite de coco y el yoga. No para mi pareja, sino para mí. …Creo que la mayor transición de sentirse sexy a serlo se produjo cuando dirigí mi atención hacia el interior. Lo sexy es la vulnerabilidad. Es mirarse al espejo y saber que nadie puede quererte mejor de lo que tú te quieres. Lo sexy está escrito en tu piel al nacer. Es un derecho divino al que te acoges cuando dejas de lado todas las tonterías. Ser sexy es ser de corazón y sin pedir disculpas». – Alexandra, 27 años, California

«Sentirme sexy significa que soy dueña de mí misma y de mi valor y que no importa lo que ocurra a mi alrededor, soy capaz de manejarlo todo.»

Lori, 51 años

Descubriendo mi sensualidad

¿Quién iba a pensar que otras mujeres serían la clave para abrir mi propia sensualidad? Ya me siento más sexy gracias a su sabiduría y honestidad porque estas definiciones de lo sexy -confianza, fuerza, aura femenina, amor propio- son cosas que ya poseo y abrazo. Son cosas que quiero alimentar, cultivar y celebrar, y cualidades que no rehúyo.  

Mi búsqueda personal para descubrir mi propia sensualidad -o mi nivel de comodidad con esa sensualidad- acaba de empezar. Puede que sea un viaje o una especie de práctica, pero estoy preparada (y ansiosa) para el reto. Estoy dispuesta a definir mi propia sensualidad, a hacerla mía y a hablar de ella. Estoy agradecida de poder aprender de otras mujeres sabias y seguras de sí mismas que están más avanzadas que yo en este viaje. Y estoy muy contenta de tener ahora una definición más refinada de lo que es ser sexy, una definición que demuestra que las mujeres pueden (y deben) sentirse sexy a cualquier edad.  

Artículo original en inglés en The Girlfriend.com, de AARP. Octubre 2020

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Y tú, ¿Te sientes atractiva? Cuéntanos y compártenos tus fotos y experiencias al correo: quintopisojb@gmail.com.

*Suzanne E. Hayes es una escritora independiente que reside en Simsbury, Connecticut, con sus tres hijos. Su trabajo ha aparecido en Working Mother Magazine, Woman’s World Magazine, Kveller, Guideposts Magazine, Under the Gum Tree Literary Magazine y otros.

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