«Conticinio para el ruido que pienso,
luz y oscuridad en silencio.
«
(…) «Noches dónde callarse para poder oírse
guardar silencio intentando redimirse.»

Petit Fellas.

Al filo de la medianoche

Conticinio es una palabra que procede del latín conticinium que significa «parte de la noche en que todo sonido cesa porque ya todos han entrado en el descanso» y se conoce desde la Roma antigua. Es descrita por Isidoro de Sevilla (556-636), quien, en su obra Etimologías,1 divide la noche en siete partes: vesper, crepusculum, conticinium, intempestum, gallicinium, matutinum y diluculum.

Aunque parece desconocida, entresacada o rebuscada del diccionario, conticinio es una palabra amplia y asombrosa, que ha sido fuente de inspiración y reflexión para filólogos, escritores, poetas y algunos músicos y cantantes. Artistas como el músico venezolano Laudelino Mejías, quien compuso en 1922 un vals llanero, que hace parte de la tradición musical de ese país, y cuya letra fue escrita con posterioridad, por Egisto Delgado; o Petit Fellas, joven agrupación colombiana que fusiona jazz, blues y hip hop, liderada por Nicolai Fella (Nicolás Barragán, quien escribe todos los temas), tiene una canción muy sugerente sobre ese momento silencioso de la noche. Guitarricadelafuente (Álvaro Lafuente, cantautor español), muy joven compositor, escribe e interpreta un poema-canción que exalta y define ese instante que le ha servido de inspiración. Esto trasciende y actualiza a esta antigua palabreja.

«Conticinio para el ruido que pienso, luz y oscuridad en silencio.» Petit Fellas

Nuestro habitual colaborador Oscar Domínguez Giraldo, nos ‘inicia’ en el culto de esta palabra cuyo significado extasía por ser un momento a la vez evocativo, reflexivo, melancólico, etéreo, somnoliento, romántico, etílico, pero sobre todo, creativo.

Quintopiso

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

Conticinio, Antes del sueño

Oscar Domínguez G.*

El poeta que sabemos asegura que “todo nos llega tarde, hasta la muerte”. A otros mortales nos llegan tarde palabras como conticinio y serendipia. 

A conticinio llegué por arte de serendipia que es encontrar lo que no estábamos buscando. Buscar una cebra, por ejemplo, y tropezar con un paso cebra. Intentar una décima y terminar redactando un árido manual para desguazar el átomo. 

«Llegó el Conticinio, todo es silencio mi dulce amor.» Laudelino Mejías y Egisto Delgado, compositor y escritor venezolanos

Una de las sorpresas del español es que tiene palabras para nombrarlo todo. Es uno de los tantísimos asombros que depara la lectura de Don Quijote que el 23 de abril siempre está de cumpleaños … de muerto, junto a su creador, Cervantes. (bueno, el 23 lo enterraron. Nació la víspera. Lo supe esta mañana en el conticinio de Orlando).

En su andadura, el caballero de la desnutrida figura no necesitó de conticinios ni de serendipias. De hecho, el idioma español estaba en paños menores, comparado con el alud de palabras que vendrían después. 

Sin confirmar sí lo digo: fue en un ataque de conticinio que Don Alonso se inspiró para escribirle la carta de amor a la sin par Dulcinea del Toboso. El cartero, Sancho, nunca la entregó. Existía el eco, wasap de la época, pero Don Quijote prefirió la entrega personal. 

También le puede interesar:

«Llegó el Conticinio, todo es silencio mi dulce amor.»

Egisto Delgado

Para muchos caminantes de la llanura, la del conticinio es la mejor hora del día. Saca la jornada del anonimato.  Es el momento en que “el músculo duerme, la ambición descansa”. El diccionario lo define como “hora de la noche en que todo está en silencio”.  Borges dio gracias “por los minutos que preceden al sueño”. Conticinio puro.  Moraleja, el diccionario deberían redactarlo poetas y cantantes de tangos. A esa hora íntima, personal e intransferible, no le entra ni el magníficat. No hay peligro de que el papa Francisco llame a pedirnos que lo fiemos para un apartamento. 

El conticinio es mi mascota. No soportaría que se acabara el mundo a esa hora. Que se acabe en horas de oficina. Jamás entre las once y las doce de la noche. En estos momentos suelo poner a funcionar el espejo retrovisor y releo viejos textos. Como Don Quijote, a quien Alberto Velásquez Martínez le dedicó un bello libro: “El Quijote en América, Colombia y Antioquia”. También frecuento a mis viejos amigos Verne, Salgari y Dumas. Sus personajes me acompañan como ángeles de la guarda alternos.  

Antes de ingresar a esa obra de ficción llamada sueño, no sobra empacarse una dosis personal de conticinio.

«Quiero poder verte dormir,
entrar en tus visiones,
saber qué es lo que fui.
Aguantar la respiración,
llenarme los pulmones de wisky peleón.
No me levanto de la cama,
quiero servir de inspiración,
quiero ser carne de cañón.
…»

Guitarricadelafuente
«Quiero poder verte dormir, entrar en tus visiones, saber qué es lo que fui.«. Guitarricadelafuente

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

Quintopiso.net es una publicación digital dedicada al bienestar, respeto y empoderamiento de las personas mayores de 50 años. Sus contenidos buscan incentivar la actividad intelectual y física de esta franja etaria y promover la vejez activa y sana.

¡Gracias por compartir!

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

*Óscar Domínguez Giraldo, 77 años, nació en Montebello, Antioquia. Casado, dos hijos, cuatro nietos. Ajedrecista de corazón y periodista por vocación; se considera «bogoteño» por haber vivido la mayor parte de su vida profesional trasegando sus calles. Fue redactor político, jefe de redacción y director de la agencia de noticias Colprensa. También tecleó para La República, El Espacio y la agencia de noticias CIEP. En radio trabajó en los noticieros de Todelar, RCN, Súper y el GRC. Fue corresponsal de la Voz de Alemania-DW y Radio Francia Internacional-RFI. Escribe semanalmente la Columna Desvertebrada para El Colombiano, de Medellín, y cada quince días la  columna Otraparte, en El Tiempo. De estas columnas ya han surgido seis libros …y esperen más.

  1. Fuente: https://www.definiciones-de.com

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
¬¬¬¬¬¬¬¬