Textos prestados.

Omar Rincón, 59 años (Maripí, Colombia, 1961), es un reconocido crítico de medios audiovisuales. Rincón es un provocador. Investiga y escribe sobre culturas mediáticas y estéticas del entretenimiento. Su libro, “Narrativas mediáticas. O cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento” (Gedisa, 2006), es un referente en las facultades de comunicación en América Latina. Tiene una columna de crítica que publica en el diario El Tiempo —El otro lado—, sobre medios y entretenimiento. Es ensayista, periodista, profesor universitario y autor audiovisual. Investigador y profesor de Comunicación y Periodismo de la Universidad de los Andes. Magíster en Educación (CINDE, Bogotá), Master of Arts (SUNY, Albany, NY). Estudió dirección de cine en la Universidad de Nueva York y es Doctor en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente, es director del Centro de Estudios en Periodismo y de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes y Director del Centro de Competencia en Comunicación para América Latina de la Fundación Alemana Friedrich Ebert -FESCOL. 

Esta columna, que escribió para la revista digital Cerosetenta, de la Universidad de los Andes, en donde Rincón es docente, hace una fuerte crítica a los medios de comunicación —radio, televisión y medios virtuales, en particular—, por su propensión a la “chiva”, a la “noticia de último momento”, al sensacionalismo, que lo único que hacen es asustar y meterle miedo a la gente que, encerrada en sus casas, se siente inerme, temiendo siempre “lo peor”. 

Dice el crítico, citando a Taylor Mulcahey, en un artículo para la Red Internacional de Periodistas, que el periodista, “…respondiendo a las inquietudes de su audiencia,” “…debe producir contenido de calidad al que puedan recurrir para encontrar respuestas”. Los periodistas “no deben instigar miedo o pánico infundados”. La manera de narrar y contabilizar las cifras de contagios y muertes, minuto a minuto, solo está exacerbando ese temor, haciendo ver esta pandemia del coronavirus —una enfermedad de pronóstico incierto—, no como un problema de salud sino como un espectáculo más, un espectáculo de terror. 

Rincón propone una serie de recomendaciones, entre ellas la de generar contexto, y la de “hacer un periodismo pausado, comprensible, explicativo”, para que los medios no pierdan credibilidad ni caigan en en la trampa de la inmediatez. Goooll!.

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Con esta columna del periodista y crítico de medios, Omar Rincón, continuamos con nuestra serie «Textos prestados«. Éstos escritos de opinión están relacionados con la situación excepcional que vivimos a causa del coronavirus. Han sido publicados en otras revistas, periódicos, blogs o redes sociales, algunos de personas muy conocidas y otras no tanto, que tocan el tema de una manera reflexiva pero más relajada y agradable, no exenta de crítica, cada uno con una perspectiva diferente. En quintopiso.net queremos que este espacio sea de diversidad, exaltación de valores y sentido positivo de la vida, sin que falte, por supuesto, el humor.

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Los medios, a falta de fútbol, manejan la información sobre la pandemia del coronavirus como un espectáculo. Foto El Universal. Montaje Quintopiso.net

Crónica virus: el nuevo periodismo deportivo

El coronavirus expulsó el fútbol de los medios y redes, pero tranquilos, los medios y periodistas narran el Covid-19 como si fuera un partido de fútbol: el espectáculo y la emoción en directo narrado como hinchas más que como periodistas y ciudadanos.

Por Omar Rincón

25/03/20

El virus coronó. El virus se volvió crónica, pero no periodística. 

El virus vive feliz en los medios. Caracol Televisión compungido comunica: 

“En Caracol Televisión nos sumamos a los esfuerzos del Estado Colombiano, en búsqueda de prevenir y dar a conocer los controles de salud frente al COVID-19 (más conocido como Coronavirus). Teniendo en cuenta lo anterior hemos tomado la decisión de ampliar el horario de algunos espacios informativos con el objetivo de mantener al país oportunamente enterado de la evolución de esta situación, por lo que se podrán dar cambios en nuestra programación habitual. En Caracol Televisión lo más importante es la gente y su salud; por lo que nos sumamos como compañía en establecer medidas de prevención oportunas con el fin de cuidar la propagación del virus en nuestra comunidad. Así mismo, garantizaremos la mejor y más responsable información en tiempo real, y nuestras audiencias podrán continuar disfrutando de la mejor programación familiar con la que siempre los hemos acompañado”. 

Dos perlas: “En Caracol Televisión lo más importante es la gente y su salud” y “garantizamos la mejor y más responsable información en tiempo real”. Y para hacerlo nos cuentan esas noticias terroríficas del coronavirus con un dejo de emoción futbolera: cada contagiado es un gol que se narra, cada comentarista es un fanático que inventa análisis, el árbitro es un gobierno que mete más miedo y todos somos barras bravas dispuestas a linchar o reír. Y todo en directo y en vivo: no hay pausa, ni reflexión, ni esperanza, ni humor, ni ambigüedad: y otro virusiado, gol y goool y gooolll. 

No se trata de un gol, no se cuenta cada viruseado como un penalty, no se comunica cada miedo con la emoción del hincha. Más que nunca se necesita y exige contexto.

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Miedo mediático, ¿virus “viral?

Así el coronavirus se convierte en miedo mediático pues nos dice que el mundo real-real es una amenaza, luego mejor quedarnos en casa y ver fútbol, deportes, telenovelas, realities para ser espectadores de las miserias humanas y políticas. Así creamos el comportamiento perfecto: estamos en casa viendo la tele porque el afuera real es amenazante, sobre todo porque los humanoides son poco confiables en sus cuerpos.

Menos mal que este virus es “viral” y, en internet, al lado de los miedos y el terror, aparecen los chistes, las parodias, los tutoriales y las dudas. 

Más que informar, primero se debe hacer periodismo lento, comprensible y explicativo. Un tutorial que desactive los miedos y active al ciudadano. No se trata de producir terror, sino de colaborar en la generación de confianza.

En todo caso, tranquilos, los medios y las redes son el lugar seguro de contagios corporales, aunque propaguen los miedos públicos. La propuesta de los medios, las redes y Duque es la misma que para acabar con el virus: lavarse las manos de su responsabilidad.

Sugerencias para los medios

En este contexto, ¿qué deberían hacer los medios y el periodismo para informar sobre este virus?

REPORTEAR, NO ANALIZAR.  Taylor Mulcahey de la Red Internacional de Periodistas recomienda que como es poco lo que se entiende, lo único que queda de real-real es hacer reportería. Y cuando se hace, hay mucho que conversar pero poco que mostrar: mucho tilín tilín de gobiernos y analistas y pocos hechos.

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OJO CON EL MINUTO A MINUTO. No se trata de un gol, no se cuenta cada viruseado como un penalty, no se comunica cada miedo con la emoción del hincha. Más que nunca se necesita y exige contexto.

CONTEXTO. Martín Caparrós en el New York Times nos cuenta que en el invierno 2018-2019 en España fallecieron 6300 personas por gripe. “Un montón de muertos”, y que “quizá los grandes medios, siempre quejosos, siempre atentos a estas cosas, descubran por fin su panacea: si empiezan a transmitir en directo cada nueva víctima de la gripe podrán —considerando que la temporada griposa dura menos de medio año— ofrecer unos 35 óbitos al día, un par por hora en las horas despiertas, un espectáculo incesante, un terror sin medida. Por ahora no lo entendieron y se limitan al coronavirus: treinta y tantos muertos en España, todos muy mayores”. Antes que en el directo, en el en vivo, lo primero es el contexto, sin contexto no hay sentido.

TUTORIAL. Más que informar, primero se debe hacer periodismo lento, comprensible y explicativo. Un tutorial que desactive los miedos y active al ciudadano. No se trata de producir terror, sino de colaborar en la generación de confianza.

PERIODISMO LENTO. No al directo, al en vivo, a la alarma. Sí al pausar, tener datos, verificar los datos, evitar a los expertos opinólogos, ganar el criterio. Esto significa la renuncia al periodismo de “todo por un clic” para hacer el periodismo que provee criterio.

MENOS ES MÁS. Recordar que este virus no es un partido de fútbol, que cada enfermo no es un gol, que cada decisión de los gobiernos no es un cántico de barra brava. Menos es más, pero un menos con conciencia social y responsabilidad democrática.