«Al negar la historia a partir de los seres anónimos que han participado decisivamente en ella, estamos empobreciendo la historia, hasta el punto que ha perdido significación para la gente misma.»

Alfonso Múnera, Historiador colombiano

Por Quintopiso

La historia de Colombia no se ha contado completa

La historia de Colombia ha sido contada desde el centro, desde Bogotá, desde las élites. Esa visión a partir de la exaltación máxima de los próceres, no ha permitido conocer con más claridad la participación de otras personas y razas (negros, pardos, zambos, indios o mujeres que, obviamente, no pertenecían a esas élites) que participaron de manera significativa en las luchas por la independencia.

«…Las tensiones socio-raciales estuvieron en el centro mismo de la formación de la Nación, de la República. Por lo tanto, resulta inevitable considerar que hubo toda la intención de silenciar. Este aspecto jugó un papel fundamental porque el problema es que, en todos estos procesos de construcción de la Nación, ya lo sabemos por Benedit Anderson y otros, hay siempre la intención de la homogeneidad, y esta suprime lo diverso, el disenso, lo que no entra en ese cuadro[1]

Alfonso Múnera.
Presentación del Libro La independencia de Colombia: Olvidos y Ficciones. Universidad de Cartagena

A propósito de la celebración del día de la Independencia de Colombia que celebramos el 20 de Julio y que se ha considerado el hito más importante de la independencia del país, hay dos hechos en la historia de Colombia que sucedieron en Cartagena, a la sazón la más importante ciudad comercial de la Nueva Granada, que no han sido valorados en su verdadera dimensión como precedentes significativos de ese ’grito de independencia’ que se dio en Santafé. Uno es el ‘obligado’ cambio de tipo de gobierno en Cartagena que derivó en la destitución y destierro del gobernador el 14 de junio de 1810; y el segundo la independencia de la misma. Pero es el primero el que menos conocemos y que tuvo implicaciones importantes en los sucesivos alzamientos posteriores, entre ellos el de la capital neogranadina.

Del 22 de Mayo al 14 de junio

Cartagena fue la primera ciudad de Colombia en cambiar su tipo de gobierno (cogobierno) el 22 de mayo de 1810 por presión de los más influyentes comerciantes de la época, entre ellos algunos pardos (mezcla tri-racial de negro, blanco e indio) negros y mestizos, así como por el descontento popular debido a la escasez de provisiones, entre ellas la harina de trigo para la elaboración del pan, que desde el interior los obligaban a comprar más cara e insuficiente; súmele a esto la debilidad del virreinato en Cartagena debido a la caída de España a manos de Napoleón, además de la presencia militar en la ciudad, que ya confraternizaba con el Cabildo y con el pueblo, obligaron al nuevo gobernador español Francisco Montes, nombrado por la corona española, a aceptar cogobernar en un triunvirato compuesto por él y dos representantes del cabildo, que participaban en las decisiones de Estado. La evidente fragilidad en la gobernabilidad trajo como consecuencia la destitución del gobernador y su expulsión hacia la Habana, declarando así Cartagena su autonomía de gobierno el 14 de junio de 1810.

Este primer suceso de gobierno autónomo fue el verdadero detonante para los sucesivos levantamientos en el resto del país incluido el más representativo: el del 20 de julio de 1810 en Santafé. Cartagena también fue la primera en insurreccionarse del yugo español y declarar su independencia en 1811.

«…El levantamiento de la capital no se podía dar mientras el gobierno de Cartagena estuviese en manos de las autoridades españolas, por la sencilla razón de que, con el apoyo de las fuerzas del puerto, el virrey podía someter sin mucha dificultad a los insurgentes. De modo que una vez enterados de la destitución del gobernador, los criollos del cabildo de Santa Fe y de buena parte del reino empezaron a preparar la revuelta. EI 20 de julio de 1810, día en que el cabildo de Santa Fe se tomó el gobierno de la capital, fue una consecuencia directa de los eventos del 14 de junio en Cartagena.»

Alfonso Múnera

 Así lo sabemos de la mano de historiadores como Eduardo Lemaitre o Alfonso Múnera quien lo relata en su libro “El fracaso de la nación: Región, Raza y Clase en el Caribe Colombiano 1717-1810” en donde confirma todos estos acontecimientos, por lo que concluye el historiador que

“El 20 de julio de 1810, día en que el Cabildo de Santa Fe se tomó el gobierno de la capital, fue una consecuencia directa de los eventos del 14 de junio en Cartagena.”[2]

La historiadora Adelaida Sourdis en un artículo para Credencial Historia, resume así esta sucesión de hechos:

“En Cartagena el Cabildo cambió la forma de gobierno el 22 de mayo de 1810. Integró un triunvirato con el gobernador y dos regidores partidarios de la autonomía del gobierno (el 14 de junio destituyeron al gobernador y se declararon gobierno autónomo. Nota QP). Su ejemplo lo siguieron los criollos de Cali, que crearon una Junta de Gobierno el 3 de julio, Pamplona el 4, Socorro el 10 y la capital Santafé, el 20. Poco después en la provincia cartagenera se inició la emancipación absoluta. Mompox declaró su independencia de España el 6 de agosto de 1810 y fue duramente reprimida por Cartagena, que reconocía aún la autoridad del Consejo de Regencia que gobernaba desde Cádiz. No obstante, un año después, el 11 de noviembre de 1811 la ciudad amurallada y su provincia se adelantaron a las demás provincias granadinas y declararon su separación absoluta de España. Un movimiento acaudillado por los hermanos Gabriel y Germán Gutiérrez de Piñeres, apoyados por el estamento popular y las milicias pardas, lideradas por Pedro Romero, le dieron un golpe de Estado y obligaron a la Junta a pronunciarse por la independencia absoluta. Nació entonces el Estado “libre, soberano e independiente de Cartagena de Indias.”[3]

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Otra consecuencia que se derivó de este suceso del 14 de junio y poco se menciona, es la liberación de don Antonio Nariño, precursor de la independencia y traductor de los ‘Derechos del Hombre’, quien se encontraba preso, con pesados grilletes, en Cartagena y quien se unió al ejercito independentista en el sur del país, junto al ecuatoriano Antonio Villavicencio, enviado de la corona, que también se vinculó a la causa.

Eduardo Lemaitre, en el tomo 3 de su “Historia general de Cartagena”, escribe que el 14 de junio de 1810 “…en cierto modo, tuvo más importancia y exigió más valor y determinación que el propio 11 de noviembre”. También lo ratifica en el libro «Historias detrás de la historia de Colombia» en un artículo que titula precisamente “Sin catorce no hay veinte”[4] en donde reafirma la importancia y trascendencia de dicho suceso para el futuro de la nación.

El proceso de independencia de Colombia. Animación: MagicMarkers. Banco de la República

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[1] https://lapalabra.univalle.edu.co/entrevista-una-mirada-distinta-a-la-historia-colombiana/ Entrevista 11 feb 2022

[2] Alfonso Múnera. El fracaso de la nación. Banco de la República/El Áncora editores.1998

[3] Adelaida Sourdis. La independencia del caribe colombiano 1810-1821. Credencial historia N°242. https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-242/la-independencia-del-caribe-colombiano-1810-1821

[4] Lemaitre, Eduardo. Historias detrás de la Historia de Colombia. Tomo 1, pg 89. Editorial Planeta, 1994