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Por John Brian Cubaque Rey*

Hace unos meses publicamos un artículo en quintopiso.net sobre Liliana Toro, una de las primeras reporteras gráficas conocidas hasta ese momento, junto con Viki Ospina quien la precedió. En ese momento, hicimos referencia a otra reportera que aparecía mencionada en el libro “Historia de la Fotografía en Colombia” del crítico y curador Eduardo Serrano, sin desarrollo de trabajo; se trataba de Alicia Chamorro. La única referencia era que había participado en la fundación del Círculo de Reporteros Gráficos de Bogotá hacia 1950, pero nada más.

La búsqueda 

Como consecuencia de esta publicación una amiga de Liliana que conoció a su hijo, nos hizo llegar una fotografía de la, hasta ese momento, desconocida (para nosotros) reportera, empuñando su cámara. Ese fue el detonante para comenzar a indagar más sobre su vida y su trabajo; y gracias a ella, nos contactamos con Adrián Chamorro, reconocido violinista y director de orquesta, quien se encuentra en París. Nos contó que desafortunadamente no tuvo mucho tiempo de conocerla pues ella había muerto muy joven, cuando él tenía tan solo 3 años. Y nos dio otra mala noticia: el padre desconsolado, después de su muerte, mandó a recoger todo el material que tenían de ella y lo destruyó, dejando solo algunas pocas fotos de familia. 

Pequeña historia familiar

Nos contó los escasos datos biográficos que sus tías le habían contado acerca de su madre y nos hizo llegar recortes de prensa que daban cuenta de su fallecimiento, y que constataban el destacado rol que cumplía en el periodismo gráfico nacional; asimismo, unas pocas fotografías que habían sobrevivido a la destrucción paterna. 

Alicia Chamorro López nació en 1925 en la pequeña población de Contadero (Nariño) cerca de Ipiales, ciudad a dónde se mudaron cuando ella tenía dos añitos. Posteriormente, en 1935, la familia se traslada a Pasto. Hija de Evangelina López y Florentino Chamorro, quien comenzó con la inquietud sobre la fotografía, primero experimentando y luego la convirtió en su medio de subsistencia, cubriendo eventos sociales en Pasto. En el laboratorio colaboraban todos, pero la que más fascinación tenía con los procesos y la magia de la aparición de las imágenes era la joven Alicia, quien se convertiría en su mano derecha. Cuando terminó su bachillerato a los 17 años, en 1942, ella ya empoderada, junto a su padre, decidieron abrir «Foto Chamorro», para lo cual consiguieron un local cerca del Hospital San José, en el centro de la ciudad. Allí, comenzó a ser conocida por sus retratos. Era una mujer de personalidad extrovertida y sociable pero fuerte e independiente, y desde muy joven supo cuál era su camino y lo tomó decidida.

La joven reportera Alicia Chamorro López. Foto Cortesía de la Familia Chamorro

También tocaba la guitarra  y cantaba; de hecho, formó con una de sus hermanas un dueto con el que participaron en algunos concursos radiales. Toda su familia tenía vena artística y cultural: Kathy bailarina notable; Olga, gran violinista; Inés promotora cultural; su padre tocaba la guitarra; y aún continúa, pues ahora, su propio hijo es, como ya mencionamos, un destacado director de orquesta y violinista de talla internacional.

Alicia Chamorro junto a su padre (con cámara) en una visita del Presidente Mariano Ospina Pérez a Pasto (1949). Foto: Cortesía Familia Chamorro

El interés y el gusto temprano por la fotografía la llevó a construir su primera cámara a los 13 años. A los 17 y por iniciativa propia, comenzó como reportera en Pasto, cubriendo algunos eventos para publicaciones locales y fue corresponsal de algunos periódicos de la región durante 8 años. Con el auspicio de la Sociedad de Mejoras Públicas de Pasto realizó una exposición que le dio aún más reconocimiento.

Con compañeros periodistas en el Congreso Interamericano de Prensa realizado en Quito en 1949, en donde Alicia Chamorro (derecha, de traje negro y cámara en la mano) fue un suceso. Foto Cortesía de la Familia Chamorro

Todo esto le valió para ser invitada al Congreso Interamericano de Prensa realizado en Quito en 1949, en donde conoció a otros colegas de Bogotá que le ayudaron a vincularse al diario bogotano El Siglo, periódico conservador dirigido por Álvaro Gómez Hurtado. Como en ese momento era presidente Mariano Ospina Pérez, el periódico tenía una gran influencia. De hecho algunas de las fotos rescatadas son de él y de su esposa, Doña Berta Hernández de Ospina, en actos propios de su actividad y a quienes, al parecer, había conocido previamente en una visita que hicieran a la ciudad. 

Se trasladó sola a Bogotá en 1950, en una aventura que no sabía a dónde la iba a llevar pero con la ilusión de crecer y aprender. Bogotá era una ciudad que estaba reponiéndose de la destrucción del 9 de abril. Alicia no tuvo dificultad en adaptarse. Su gran interés y profesionalismo, reconocido por todos, sumado a su agradable temperamento y carisma, le abrieron el camino en esta profesión dominada hasta ese momento por hombres y logró sobresalir en medio de una sociedad cerrada y machista. De hecho, fue muy popular en el medio, según lo muestran algunas de las fotografías rescatadas en donde aparece –con sus infaltables gafas de sol y su graciosa sonrisa– con colegas y otras personalidades que visitaban el país. Como su familia lo era todo para ella y tenía éxito en su profesión, al poco tiempo de estar en la capital, los trajo a todos a vivir con ella.

“Y en la misma forma que ha sido capaz de desempeñarse con femenina cortesía y discreción dentro de los círculos sociales, lo ha sido de escalar una montaña para dar al gran público fotografías de algún accidente.

Entrevista con “El Expreso”

Sobre la fotografía

En ese tiempo la fotografía no se estudiaba, no había escuelas ni diplomas; se aprendía en el camino, y había muy pocos libros de referencia, de manera que era a través de alguien avanzado que se aprendía (en este caso su padre), y más allá de sus experimentaciones y experiencia profesional, ella quería saber más y tenía la expectativa de estudiar fotografía en EE.UU, según lo contó en la única entrevista conocida y concedida al periódico “El Expreso”, sueño que vio frustrado debido a la aparición de la enfermedad que acabó con su vida (lupus). 

Sus conceptos sobre la fotografía eran diáfanos y contundentes; tenía una visión de largo plazo y con metas claras:

“A pesar de que considero el equipo como factor de suma importancia, debo estar al lado de los artistas diciendo que el equipo es sólo un medio: son la imaginación y la habilidad técnica los factores que llevan al buen éxito. Esta idea de que es preciso desarrollar ciertas capacidades por medio del conocimiento aplicado me hace ambiciosa. Mi mayor anhelo es estudiar fotografía, como se estudia otra carrera. Me gustaría mucho por ejemplo, estudiar en un instituto fotográfico de los Estados Unidos. Y no crea que no he hecho lo posible para enterarme de las condiciones y los prospectos.” 

Algunas fotos rescatadas

Mariano Ospina Pérez ojeando un álbum.

Vida profesional en Bogotá

Estando en el periódico “El Siglo”, con poco tiempo de estancia y gracias a su carisma y profesionalismo, logró integrarse en este difícil medio y tuvo la oportunidad de participar -como ya mencionamos-, en la creación del Círculo de Reporteros Gráficos de Bogotá (que años más tarde sería de Colombia), del cual formó parte como Secretaria general hasta su muerte. El Círculo le rindió un homenaje póstumo bautizando la sala de reuniones con su nombre. Tuvo como colegas a Sady González, Luis Gaitán (Lunga), Leo Matiz y Manuel H. Rodríguez, entre otros. Trabajó además, con el reconocido fotógrafo Franz Mayer en su estudio de la Avenida Jiménez. 

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Colaboró también con la revista Semana del expresidente Alberto Lleras Camargo y con la revista cultural Ahora. Se dedicó con gran entusiasmo, en sus últimos años, a una nueva tecnología: la fotografía estereoscópica en color, de cuyo trabajo desafortunadamente, tampoco tenemos referencia. Murió a los 33 años (20 de julio de 1958) de lupus, una dolorosa y degenerativa enfermedad autoinmune, que va limitando la movilidad y afecta órganos vitales como los pulmones y el cerebro y a la que aún hoy no se le ha encontrado cura. 

Hicimos una solicitud al diario El Nuevo Siglo (antiguo El Siglo) para que nos ayude a recuperar parte de su material fotográfico; sin embargo, debido a la pandemia en este momento no es posible acceder al archivo. También supimos que para la Corporación Feria de Manizales se hizo un documental referente a la estereoscopia en color, que la incluye, pero no nos dan razón del mismo. Estamos a la espera de conocer un poco más de su legado y poder hacer una verdadera recuperación de la memoria histórica y un reconocimiento que le estamos debiendo a esta pionera de la reportería gráfica en Colombia. Las mujeres también tienen ahora un nuevo referente en su lucha por la reivindicación al trabajo igualitario en el país.

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*Diseñador gráfico y docente universitario. Ex periodista gráfico de la revista Semana y de la Agencia nacional de noticias CIEP. Actualmente es editor de quintopiso.net, pagina dedicada al bienestar, respeto y empoderamiento de personas mayores de 50 años

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